lunes, 21 de marzo de 2016

Historia y Significado de la “Tesis de Pulacayo”
El gobierno de Villarroel había comenzado a hacer acuerdos cada vez más frecuentes con la Rosca y el imperialismo. Su colgamiento -el 21 de julio de 1946-, después de una insurrección popular, marcó el comienzo de lo que se conocerá como el “sexenio” de la Rosca. La movilización fue canalizada por la oligarquía, que se hizo nuevamente del poder, acompañada por el PIR (los estalinistas serán ministros en los gobiernos rosqueros). Se abrirá desde entonces un período de aguda lucha de clases, que culminará con la revolución del 52.


Los mineros comprenden que el regreso de “la rosca” al poder significaba la destrucción de las organizaciones obreras. Decididos a enfrentarla, buscan aliarse al movimiento estudiantil. El 29 de julio, se creaba el Pacto Minero-Universitario en Oruro, que consistía en que los intelectuales de la Federación Universitaria defenderían a los trabajadores. “Había que defender lo conquistado y decir al gobierno rosquero que los mineros lucharían sin descanso contra él. Los trabajadores lucían guardatojo y cartuchos de dinamita en los cinturones.”
El hecho tiene significativa importancia porque de este modo la vanguardia obrera lograba arrastrar tras de sí a un sector la pequeño burguesía, cuya dirección había sido el Partido de Izquierda Revolucionaria (PIR), fervientemente defensor del gobierno surgido de la contrarrevolución.
Juan Lechín Oquendo, dirigía la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB). Presionado por la base combativa – y muy a su pesar – se vio obligado a convocar, en noviembre de 1946, un congreso extraordinario donde se discutiría un programa de acción para enfrentar al gobierno.
El mitín se realizó en el departamento de Potosí, en la localidad de Pulacayo. Más precisamente en la bocamina del socavón San León a la impresionante altura de 4.620 mts. sobre el nivel del mar. “En ese incomparable escenario fue lanzado el mensaje boliviano de mayor trascendencia revolucionaria.”
El programa aprobado en este histórico congreso, pasaría a conocerse como las Tesis de Pulacayo. Las mismas fueron presentadas por un joven universitario y militante trotskista del POR, llamado Guillermo Lora.
 Como miembro de la delegación minera de Siglo XX-Llalagua, Lora fue el encargado de explicar, ante un atento auditorio, los fundamentos políticos e ideológicos de las tesis. Al finalizar su alocución, los mineros irrumpieron en un aplauso aprobando y haciendo suyas estas ideas revolucionarias. Las Tesis fueron un avanzado programa de acción, tendiente a la independencia de clase. Entre algunos de sus puntos sustanciales figuran el salario básico, vital y móvil; semana de 40 horas y escala móvil de salarios; bolsa pro huelga; ocupación de minas; contrato colectivo; independencia sindical; control obrero de las minas y armamento de los trabajadores. El programa era un claro cuestionamiento a la propiedad privada de los capitalistas.

Espantados por lo sucedido, Patiño y los barones del estaño publicaron las Tesis en los principales diarios del país para presionar al gobierno a actuar. Sin embargo, los capitalistas lograron hacer lo que no podían los mineros: propagar con la rapidez de un rayo el programa que los trotskistas bolivianos habían contribuido a crear.
El límite estratégico de las Tesis

Al definir el tipo de revolución que debe realizarse, las Tesis de Pulacayo sostienen que “Mienten aquellos que nos señalan como propugnadores de una inmediata revolución socialista en Bolivia, bien sabemos que para ello no existen condiciones objetivas. Dejamos claramente sentado que la revolución será democrático burguesa por sus objetivos y únicamente un episodio de la revolución proletaria por la clase social que la acaudillará (...) los trabajadores una vez en el poder no podrán detenerse indefinidamente en los límites democráticos burgueses y se verán obligados, cada día en mayor medida, a dar cortes siempre más profundos en el régimen de la propiedad privada...”
Al respecto, en las tesis fundacionales de nuestra organización hermana en Bolivia, la LOR-CI, se critica esta formulación de la mecánica de la teoría de la revolución permanente señalando: “Compárese esto (se refiere a la cita anterior) con la formulación original sobre el trastocamiento de la revolución democrática en socialista tal como la formula Trotsky (...): ‘La dictadura del proletariado, que sube al poder en calidad de caudillo de la revolución democrática, se encuentra inevitable y repentinamente, al triunfar, ante objetivos relacionados con profundas transformaciones del derecho de propiedad burguesa. La revolución democrática se transforma directamente en socialista convirtiéndose con ello en permanente’. Podrá notarse cómo en las Tesis (...) (de Pulacayo NdeR) se confunde que en un país atrasado como Bolivia la revolución combine desde el inicio tareas democráticas y socialistas con la posibilidad de una revolución proletaria no socialista. Sobre esta concepción, (...) el POR sostendrá posteriormente posiciones semi-etapistas sobre el carácter de la revolución boliviana”.

Efectivamente, el error teórico del POR acarrearía graves consecuencias prácticas. Cuando el 9 de abril de 1952 la situación se volvía abiertamente revolucionaria, el POR terminaba adaptándose a la política de la naciente Central Obrera Boliviana (COB) - que en manos de Lechín, perseguía el objetivo de contener la radicalización obrera - y le otorga apoyo crítico al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), partido nacionalista burgués que terminaría desviando la revolución para derrotarla definitivamente años más tarde.
 Para profundizar, ver las “Tesis Fundacionales” de la Liga Obrera Revolucionaria por la Cuarta Internacional, grupo hermano del PTS en Bolivia. En www.lorci.org


EL “SOCIALISMO MILITAR” EN BOLIVIA

Si bien en América Latina, a partir de las experiencias de las décadas de los sesenta y setenta, se suele asociar las intervenciones de los militares en la política como expresión de la reacción conservadora ante la radicalización política e ideológica, en algunos casos articularon, desde el Estado, la incorporación de sectores excluidos. Hubo experiencias en las que las Fuerzas Armadas se inclinaron hacia las reivindicaciones de los sectores trabajadores, muchas veces de la mano de ideas nacionalistas que tendía a fortalecer la intervención del Estado en la economía y en la cuestión social. Podríamos mencionar como un ejemplo, fuera del marco cronológico en el que estamos situados, el gobierno de Velasco Alvarado en Perú (1968-1977).

Tal fue el caso de la breve experiencia del llamado “socialismo militar” en Bolivia, entre 1936 y 1939. La experiencia se produjo tras la guerra del Chaco (1932-1935), que enfrentó a bolivianos y paraguayos. Si bien en el conflicto influyeron los intereses de la Standard Oil y de la Royal Dutch Shell, que se disputaban un territorio apetecido, el enfrentamiento tuvo un significado vinculado con conflictos políticos internos en Bolivia. Las tensiones provenían del incremento de la conflictividad política y social tras la crisis de 1930, que había producido el descalabro de una economía basada exclusivamente en la exportación de minerales. Desde principios del siglo XX los llamados “barones del estaño” habían dominado la explotación del mineral, actuando como capitalistas extranjeros, con escasa inserción en la economía nacional, centralmente campesina.
 El predominio de tres familias (Patiño, Hochschild  y Aramayo) había funcionado en relación con un sistema político bautizado como “la rosca”, que aseguraba el control del Estado por parte de una elite dirigente que no interfería en la actividad minera orientada al exterior. El presidente Salamanca, preocupado por la radicalización de los trabajadores mineros afectados por la crisis, y exagerando la importancia de la actividad política de la delgada clase media y de grupos universitarios, emprendió la intervención en el conflicto armado como una forma de encolumnar a los diferentes sectores detrás de su liderazgo. Tras el fracaso de la intervención en la guerra, se conformó un grupo de jóvenes militares (“Razón de Patria” –RADEPA–) dispuesto a asumir las tareas que consideraban pendientes para la organización del Estado nacional. Se proponían modificar las bases que sostenían la convivencia de “la rosca” con los “barones del estaño”. Bajo las presidencias de David Toro (1936-1937) y de Germán Busch (1937-1939) se impulsó una serie de medidas tendientes a la nacionalización de la explotación de los recursos naturales y a la incorporación de los sectores sociales y raciales excluidos.
Se incrementó la participación del Estado en la explotación del petróleo a través de la formación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y se propició la sindicalización de los trabajadores mineros. En un nuevo texto constitucional se estableció un código de trabajo y se estatizó la banca central. La idea de que los militares expresaban los valores del Estado nación frente a los intereses de facciones que habían predominado hasta ese momento resultó el marco de una experiencia que rechazó la democracia liberal y en la que se conjugó un fuerte nacionalismo (no tan lejano de perspectivas fascistas, con componentes antisemitas) con reivindicaciones socialistas y antiimperialistas. El “socialismo militar” tendió a unificar la oposición de los grupos liberales y los representantes de los intereses mineros, que acorralaron a Busch y lo llevaron al suicidio. Si bien durante el trienio que duró la experiencia no se produjeron reformas estructurales, se puso fin al sistema anterior y se abrió un horizonte de expectativas, que alcanzarían relevancia en torno de la revolución de 1952.


http://www.carpetashistoria.fahce.unlp.edu.ar/carpeta-2/notas/el-201csocialismo-militar201d-en-bolivia

miércoles, 9 de marzo de 2016

La Guerra del Chaco



1  INTRODUCCIÓN

Guerra del Chaco, conflicto bélico que desde 1932 hasta 1935 enfrentó a las repúblicas de Bolivia y Paraguay por la posesión de buena parte de la escasamente poblada región del Chaco, el llamado Chaco boreal, situado al norte del río Pilcomayo, cuya titularidad reclamaban ambos países debido a la presunta existencia de petróleo. Ésta fue la razón que también motivó el interés de ciertas compañías petroleras de otros países (como la estadounidense Standard Oil Company, con concesiones en el sur de Bolivia) y que a su vez provocó la estimulación del enfrentamiento.

2  CAUSAS Y DESARROLLO DE LA GUERRA

La cuestión de los límites fronterizos en la zona no había quedado solucionada de forma tajante en ninguno de los tratados limítrofes acordados al respecto durante el último tercio del siglo XIX. Privada de salida al mar tras su derrota en la guerra del Pacífico (1879-1883), Bolivia comenzó a construir en 1906 pequeños fuertes en el Chaco (también conocido genéricamente como Gran Chaco) con el objeto de acceder al río Paraguay y lograr de esa forma una vía de comunicación con el océano Atlántico, introduciéndose poco a poco en un territorio que Paraguay consideraba bajo su soberanía. Pese a la adopción de un nuevo acuerdo gracias a la mediación argentina en 1907, prorrogado en 1918, Paraguay contraatacó construyendo sus propios fuertes y, en la década de 1920, fomentó el asentamiento en la zona de menonitas canadienses (miembros de un grupo religioso protestante) con el fin de reforzar sus derechos.


En 1928 comenzaron a producirse escaramuzas esporádicas, y finalmente la guerra estalló de forma abierta si bien no declarada en julio de 1932, cuando durante la presidencia de Daniel Salamanca el Ejército boliviano atacó el fuerte paraguayo de Boquerón, erigido cuatro años antes. El gobierno paraguayo presidido por Eusebio Ayala envió al coronel José Félix Estigarribia al frente de un contingente para detener el avance enemigo. En un principio, el curso bélico parecía decantarse del lado boliviano, que contaba con un mayor número de tropas mejor adiestradas; pero éstas, acostumbradas a un clima montañoso, tuvieron dificultades a la hora de operar en las cálidas y húmedas tierras bajas del Chaco. Sus tácticas y un mejor conocimiento del terreno, combinado con un feroz espíritu combativo, permitieron a los paraguayos hacerse con el control de casi toda la zona antes de 1935, pese a la resistencia encabezada por el general boliviano Enrique Peñaranda Castillo.

3  FINAL DE LA GUERRA

El 12 de junio de ese año, cuando desempeñaban las respectivas presidencias de las dos repúblicas implicadas el mencionado Ayala y el boliviano José Luis Tejada Sorzano, se alcanzó una tregua que detuvo los combates. El tratado definitivo fue redactado y firmado en Buenos Aires el 21 de julio de 1938 por las partes implicadas y por los demás participantes, en tanto que mediadores, en la Conferencia de Paz del Chaco: Estados Unidos, Chile, Perú, Brasil, Argentina y Uruguay. De acuerdo con dicho tratado, Paraguay (gobernada por el presidente Félix Paiva) pasó a ejercer su soberanía sobre el 75% de la zona en litigio, en tanto que Bolivia (cuyo presidente era Germán Busch Becerra) hizo lo propio con el territorio restante, logrando el ansiado acceso al río Paraguay, así como a la localidad paraguaya de Puerto Casado.
La más inmediata consecuencia de la guerra fue que cerca de 50.000 bolivianos y 35.000 paraguayos murieron en el transcurso de la misma. De otro lado, los dos países contendientes hubieron de hacer frente desde el mismo alcance de la tregua a la crisis económica e institucional derivada de su participación en tan sangriento conflicto.

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martes, 8 de marzo de 2016

LA GUERRA ENTRE BOLIVIA Y PARAGUAY


La antigua controversia de límites entre Paraguay y Bolivia, que dio origen a diversas negociaciones, entre ellas, el Pacto Soler-Pinilla en 1907, por el que ambos países se comprometían a respetar el “Statu-Quo”, y las conferencias de Buenos Aires y Washington, en las que varias naciones americanas concertaron una mediación para tratar de resolver el pleito, constituía una amenaza constante y peligrosa para la paz del continente.

Se habían registrado en los últimos años frecuentes escaramuzas fronterizas que, si bien se resolvían después pacíficamente, lo eran por acuerdos que parecían constituir sólo una tregua, pues los incidentes volvían a repetirse.

La intervención de otros países de América procuraba también poner fin al diferencio, tratando de hallar la fórmula conciliatoria que terminara con la peligrosa tirantez. En el protocolo de abril de 1927 se había establecido la decisión arbitral del diferendo, y en Buenos Aires, el 12 de julio de 1928, se resolvió, con la firma de ambas partes, que el conflicto sería resuelto pacíficamente. No obstante todos esos convenios, los encuentros fronterizos se repetían con frecuencia.

Había entre ambos países un clima evidentemente bélico, que haría crisis en cualquier momento, con el peligro que entrañaba para la paz de todo el continente. Cualquiera de esos incidentes podía constituir la chispa que encendiera la hoguera, envolviendo en una sangrienta guerra a pueblos americanos. La situación era cada vez más crítica. Todas las gestiones de conciliación y los esfuerzos por dar una solución pacífica al largo diferendo, terminaban, indefectiblemente, en el fracaso. La crisis estaba cada vez más próxima, y la aceleró un suceso registrado en el fortín Vanguardia. Hubo acusaciones mutuas.

 El encargado de Negocios del Paraguay en La Paz era invitado a dejar Bolivia, y lo mismo ocurría con el ministro de Bolivia en Asunción, quien ese mismo día entregaba el archivo al ministro argentino y salía en lancha para Formosa con el fin de seguir luego viaje a Buenos Aires. De inmediato inició sus gestiones la Comisión Permanente de Montevideo, creada por el Tratado Gondra. Se procuró nuevamente la intervención de otros países, pero todo fue inútil. El 7 de diciembre de 1928, el gobierno paraguayo declara su propósito de acogerse al Pacto Gondra, provocando la reunión de la Comisión Investigadora a que el mismo se refiere. La crisis se consideraba inminente. Al día siguiente, es decir, el 8 de diciembre, se producía la ruptura de relaciones entre ambos países.

Hubo ofrecimiento de mediación por parte de varios países. Todo fue inútil. De hecho existía el estado de guerra. No se había declarado oficialmente el conflicto, pero los choques se hicieron más continuos durante el año siguiente. Corría sangre en los campos americanos. Todo el continente se esforzaba por poner fin al conflicto y evitar que la guerra sé declarara, en forma oficial y con sus naturales consecuencias. Los encuentros se sucedían y después de más de 2 años de ese estado de incertidumbre, en cuyo lapso se libraron numerosos combates entre patrullas de ambos países, la guerra comenzó el 15 de junio de 1932 con las batallas que tuvieron por escenario Pitiantuta.

La contienda se prolongó casi tres años, durante los cuales se registraron muchos y muy sangrientos combates que costaron numerosas vidas. Duras luchas se registraron en Herrera, Gondra, Nanawa, Campo Vía, Pampa Grande, el Carmen, Ballivián y otros muchos lugares. Ya declarada la guerra y en pleno desarrollo, el 3 de agosto se reunieron en Washington representantes de 19 países americanos que recordaron que no se reconocería arreglo territorial alguno que no fuera obtenido por medios pacíficos, ni la validez de las adquisiciones territoriales logradas mediante ocupación y conquista por la fuerza de las armas.

Por iniciativa de Argentina y Chile, se constituyó, un grupo mediador de naciones americanas, que integraron, además de los citados países, Estados Unidos, Perú, México y Brasil. La propuesta del grupo mediador, basada en la suspensión de las hostilidades y en el arreglo de la cuestión de límites por una Conferencia de Paz, fue aceptada por los beligerantes.
Con ello se dio término a la llamada “guerra del Chaco”, en 1935 que, virtualmente, se había iniciado a fines del año 1928.

Termina la Guerra: En el infierno verde del Chaco Boreal corre la sangre americana. Desde 1928 se ha velado en los legendarios fortines, aguardando el ataque, anticipándose a la sorpresa. Desde Asunción partieron decenas de barcos colmados de muchachos paraguayos, para regresar vacíos y ser cargados nuevamente.

Desde La Paz, la hermosa capital del altiplano, se puso en marcha una bizarra juventud en aquellos días de esperanzas, en instantes en que el amor a la patria hace ver el cielo más azul y más brillante el sol. Pero la guerra no es sólo eso. Tras las ventanas, hoy cerradas, desde las cuales caían ayer lluvias de flores, ahora hay alguien que espera o que llora. La guerra lo consume todo: hombres, materiales, dinero.

Los pueblos, empobrecidos, ya no miran con iguales ojos lo que miraban la víspera. Y ya no sólo son muchachos los que van al frente. Las sucesivas levas incluyen a hombres maduros que van dispuestos a. matar y a morir en la lucha.

Los presidentes de Argentina y otros países del continente asisten a la Conferencia Interamericana de Buenos Aires. Desde el Norte ha llegado Franklin Delano Roosevelt. Los pueblos miran con fe la labor de esos hombres para quienes el problema candente es uno solo: Hacer la paz.

Es un reclamo que no es posible desoír. Luego de varios años, tras superar una serie de dificultades, se constituye al fin, el 19 de julio de 1935, en Buenos Aires, la Conferencia de la Paz. Entre los inconvenientes con que se tropezó, tuvieron preponderante influencia las variaciones en el régimen de gobierno imperante en ambos países beligerantes, fluctuaciones que gravitaron en la política en parecida medida que lo hicieron en la opinión de los pueblos. Pero además existía una base firme: la impopularidad de la guerra y la sólida decisión americana de poner fin a las hostilidades. Varias cancillerías, en primer lugar la argentina, procuraron influir en Asunción y La Paz, abriendo, al fin, brechas en una posición irreductible. Hacia mediados de octubre se llegó a un acuerdo.


Fuente Consultada: LA RAZÓN 75 AÑOS – 1905-1980 Historia Viva – Año 1928


GUERRA DEL CHACO BOREAL

AMPLIACIÓN DEL TEMA
CRÓNICA DE LA ÉPOCA

NOTA DEL HISTORIADOR ROLANDO BEL
EL BICENTENARIO N° 7 PERÍODO 1930-1949

El recientemente iniciado conflicto del Chaco amenaza con convertirse en la más grande y sangrienta de las guerras acontecidas en nuestra América latina. Miles de soldados bolivianos y paraguayos se enfrentan en los cañadones chaqueños. Quizás, el principal factor de mortalidad no sea el ataque enemigo sino la malaria y la sed.

El área disputada, de una extensión aproximada de 455 mil kilómetros cuadrados, es una zona agreste y semidesértica, casi despoblada e inexplorada. Una de las regiones más inhóspitas del mundo para librar una guerra intensa.

¿Cómo explicar esta guerra fratricida entre dos de los países más pobres de nuestro continente, que además sufren una profunda crisis económica y social.

Para Bolivia, que ha perdido la salida al mar en la Guerra del Pacífico (1879-1883), el acceso al río Paraguay le permitiría, salir de su forzada mediterraneidad. También el descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la pre-cordillera andina motiva el interés del gobierno boliviano, urgido de salir de su debacle económica y crisis sociopolítica. La compañía estadounidense Standard Oil tiene los derechos de explotación en la zona occidental del Chaco y se sospecha que la riqueza de los yacimientos se extiende hacia el Este. El problema es que esta región es controlada por los paraguayos y los derechos de exploración pertenecen a la compañía anglo-holandesa Royal Dutch Shell.

Los antecedentes de las tensiones en la región se remiten a la época colonial y si bien durante este siglo se firmaron varios tratados entre Paraguay y Bolivia, la mediación de otros países limítrofes sólo pudo evitar (o demorar) el conflicto armado, sin lograr una solución definitiva.

Bolivia, gobernada por Daniel Salamanca, nacionalista orgulloso y agresivo, cuenta con una población de tres millones en comparación con el millón de paraguayos. Además de una economía basada en ricas minas de plata y estaño, tres veces más grande que la economía paraguaya, sustentada casi exclusivamente en las exportaciones ganaderas y algodoneras.

Ante el avance masivo de las tropas bolivianas, más numerosas y equipadas, que implementan la estrategia de la ocupación extensiva del espacio, las brigadas paraguayas, más pequeñas pero dotadas con mejor espíritu de combate, han comenzado a implementar una resistencia casi guerrillera, atacando en los puntos más débiles, retirándose para volver a atacar. Estrategia de desgaste que ya comenzó a dar sus frutos.


http://historiaybiografias.com/guerra_chaco/

Profundizar el tema en:Wikepedia

Guerra del Chaco y sus Consecuencias




La Guerra del Chaco entre Bolivia y el Paraguay se inició el 15 de junio de l932  y terminó, primero con un armisticio, el 14 de junio de l935, y con un tratado de paz, el 21 de julio de 1938. En esa contienda murieron alrededor de 50 mil personas en el lado boliviano, y cerca de 40 mil en el frente paraguayo. El impacto que esa guerra produjo en los dos pueblos fue de un gran efecto humano, social, político y económico, pues sacudió los cimientos mismos de las dos nacionalidades, y obligó a las personas más lúcidas de ambos países a pensar en si el rumbo sociopolítico de su país era el correcto, o si era necesario hacer un cambio para que lo llevara hacia un mejor destino.

En el caso de Bolivia, los jóvenes combatientes, que habían visto y sufrido las consecuencias de la actuación de los jefes civiles y militares durante el conflicto, comenzaron a revisar su visión del país, identificaron algunos de los males que le aquejaban, se dieron cuenta de que era necesario modificar viejas estructuras, y propusieron cambios profundos para que Bolivia saliera de la situación en la que se encontraba, en la cual, la reciente derrota había dejado el sabor amargo de la frustración; y, al mismo tiempo, se dieron cuenta del engaño de quienes les hablaron de un país rico y poderoso; por eso, una vez desmovilizados, se reunieron para encontrar las soluciones.

De ahí surgió el nuevo pensamiento social y político que se iba a prolongar por cerca de una treintena de años. Los nuevos partidos fundados por jóvenes se fueron posicionando de las mentes y las sedujeron con sus propuestas; de esta manera surge el POR, el PIR, FSB, MNR, que se ubican desde el marxismo trotskista, el stalinismo, el fascismo y el nacionalismo. Todos ellos, de una u otra manera, propusieron la nacionalización de las minas, la realización de una reforma agraria y la industrialización del país.

Paralelamente a esto surge la rebelión indígena que reclama derechos y mejor trato para el indio, pues se siente parte de la nación; así, en l936 se funda un sindicato agrario en Cliza, que predica cambios en la vida del agro y la actitud de los terratenientes en relación con el labrador. Sindicato que cobra tal importancia que los terratenientes, preocupados por la situación, deciden comprar las tierras de ese lugar y sacar de ellas a los rebeldes, anulando de esta manera el movimiento indio; pero se ha planteado ya claramente la cuestión agraria y se ve la necesidad de una reforma en la tenencia de la tierra, como la abolición del pongueaje.

Con los altibajos propios de todo proceso social, durante el gobierno de Gualberto Villarroel, integrado por los jóvenes oficiales de la RADEPA, en alianza con el MNR, se lleva a cabo el Primer Congreso Indigenal boliviano, con Chipana Ramos como cabeza del movimiento indio, en el que se suprime oficialmente el pongueaje, pero que en la práctica, debido a la vida política del país, en realidad no fue superado.

Cosa semejante sucede en el Paraguay, donde el coronel Rafael Franco, en 1936, recobra para el Estado unas dos millones de hectáreas de los latifundistas, especialmente de la familia Casado, dueña prácticamente del Chaco; todo debido a la efervescencia social que la guerra produjo entre los jóvenes excombatientes. Además, se forma tanto una oficina de trabajo como la Unión Nacional de Trabajadores del Paraguay, y se pone en vigencia una ley de trabajo. Por eso, Stefanich y Yegros, funcionarios del gobierno Franco, forman la Unión Nacional Revolucionaria, sobre la base de los excombatientes, la cual pretende sustituir a los dos partidos tradicionales: el liberal y el colorado; desgraciadamente, el coronel Ramón Paredes ocupa Asunción con sus tropas el 8 de agosto de 1937, y comienza el fin de la llamada revolución.

En nuestro país también se funda sindicatos mineros, no obstante la resistencia de las empresas mineras; se forma un Ministerio de Trabajo, con el obrero Waldo Álvarez como ministro; se organiza la Confederación Sindical de Trabajadores de Bolivia, en fin, la vida social y política busca cambios en la estructura del país, los cuales han de llegar posteriormente.



http://www.eldiario.net/noticias/2014/2014_06/nt140612/opinion.php?n=26&-guerra-del-chaco-y-sus-consecuencias

domingo, 14 de febrero de 2016

LA GUERRA DEL ACRE O DEL CAUCHO 1899 - 1903

 La lucha por controlar el interior del continente ayudo a moldear varias armadas sudamericanas durante los siglos XIX y XX.  Hubo numerosos conflictos que incluyeron fuerzas fluviales entre naciones que compartían los ríos Amazonas y tributarios del Rio de la Plata. Estos conflictos generalmente comenzaban por incursiones de representantes gubernamentales a regiones reclamadas por más de una nación.
Las áreas en disputa en el corazón de Norte y centro de Sudamérica eran casi inaccesibles. Los Andes formaban una formidable barrera que las separaba de los centros de población de la mayoría de las naciones de herencia hispánica. Los ríos y riachos proveían el único acceso a gran parte de la región. En cada confrontación, el país que tuviera el control de la posición de río abajo tenía una ventaja distintiva, ya que controlaba el influjo de prácticamente todo el material y hombres que querían subir río arriba.
El Amazonas y sus tributarios proveían el único acceso al corazón norteño del continente, el río principal era navegable por buques oceánicos por más de tres mil millas. Pero el Amazonas presentaba obstáculos logísticos brutales; y Brasil tenía la ventaja de estar corriente abajo. Los conflictos se ganaron principalmente a través de negociaciones, ocasionalmente por guerras en pequeña escala, ganando la mayoría del territorio en disputa a sus vecinos hispanos.
En el Rio de la Plata, el corazón del continente, Paraguay tenía la ventaja de estar corriente abajo de Bolivia en su pelea por el Chaco Boreal, o Chaco Norte. Al contrario de lo ocurrido en el Amazonas, la Guerra del Chaco no fue sólo una guerra contenida, sino la primer guerra a gran escala en el Siglo XX, peleada en un medio ambiente de jungla, donde los combatientes sumaron casi cuatrocientos mil, y se luchó por tres años, perdiéndose casi 90.000 vidas.

LA GUERRA DEL ACRE O DEL CAUCHO

Las fuerzas marítimas  jugaron un rol importante en las luchas de los estados que bordean el Amazonas, para definir sus fronteras nacionales. Entre 1899 y 1903, Bolivia y Brasil se enfrentaron por la provincia de ACRE, que está en el centro de Sud América. Hasta el año 1899 se había producido un importante avance de colonizadores brasileños que ocuparon el área de los ríos Purús y Acre, al sur de la línea de fronteras.

                       Bolivia antes de la Guerra del Acre

La gran demanda de caucho a fines del siglo XIX por la industria del automóvil europeo fue uno de los motivos por los cuales se inició el conflicto entre Bolivia y Brasil.
 Ambos países reclamaron esta área pero ninguno de los dos la gobernaba efectivamente. Su población estaba constituida por indios sin identidad nacional, unos cuantos Bolivianos y casi 18.000 brasileños. Había muy pocos caminos y canoas y balsas eran el principal medio de transporte. Con el propósito de remediar aquella situación, en enero de 1899 se creó la Aduana Boliviana de Puerto Alonso. Era un acto legítimo de soberanía, con propósitos eminentemente administrativos. Se trataba de recaudar los derechos de aduanas que al país le correspondía por la explotación de goma que explotaban bolivianos y extranjeros dentro de su territorio. El poco tiempo que pudo funcionar como tal, produjo ingresos interesantes para el fisco.




                  Puerto Acre (Puerto Alonso) Vapores cargando caucho. Foto en vidrio coloreada.

Pero luego Puerto Alonso se convirtió en el centro político y militar de los conflictos. Los gomeros y barraqueros brasileños, alentados desde Manaos donde se ejercía control del flujo comercial de la goma en el Amazonas, sintiéndose afectados en su interés resistieron el impuesto para posteriormente declarar el “Estado Independiente del Acre, Purús y Yacú” mediante un movimiento autonomista liderado por el colonizador español Luis Gálvez Rodríguez de Arias, que había servido como cónsul Boliviano en Belem, Brasil. Se inició de esa manera la primera llamada “revolución del Acre”. Los acreanos brasileños se organizaron política y militarmente, ocuparon Puerto Alonso destituyendo violentamente a las autoridades bolivianas.
Para conjurar aquella revuelta, se nombró delegado nacional en el Acre y el Alto Perú a Andrés S. Muñoz, que salió de La Paz por la ruta del rió Beni. Poco después, tropas al mando del vicepresidente de la República, Lucio Pérez Velasco, salieron desde Cochabamba por la ruta del Chapare y el ministro de Defensa Ismael Montes encabezó otro contingente por la difícil ruta de Larecaja. Eran rivales políticos que competían por prestigio, pero llegados al Acre lograron aunar fuerzas y restablecer provisoriamente el orden. El Batallón Independencia Segundo de Línea, más conocido como la “Columna Montes” estaba compuesta por 200 hombres, de los cuales murieron 138 diezmados por el clima y las enfermedades tropicales de la región.
Puerto Alonso
Desde La Paz hasta el Acre las tropas tardaban desde tres hasta cuatro meses de penoso viaje, la mayor parte a pie a través de los bosques. Sus pertrechos eran insuficientes dadas las limitaciones económicas del Estado. El clima era hostil a los soldados andinos, y se lamentaron bajas por enfermedades y agobio; era una lucha en un escenario extraño. Así y todo pudo enfrentar varias luchas con éxito, recuperando Puerto Alonso y sofocando inicialmente esta primera revolución acreana antes de regresar a La Paz después de un año de campaña.


 
Bolivia luego de la Guerra del Acre 
                                                                                                                          
Mientras en el Acre las tropas bolivianas intentaban recuperar el orden, el Gobierno boliviano iniciaba urgentes gestiones diplomáticas ante el Brasil. El embajador boliviano en Río de Janeiro solicitó en principio ayuda del gobierno brasileño para sofocar la revolución acreana. Pero la República Federativa había heredado los impulsos expansioncitas del imperio. Y esta revuelta alentaba ya al Brasil a incorporar el Acre a su territorio. Bolivia recibió como respuesta una severa nota de la Cancillería brasileña en la que, entre otras cosas, se le recordaba que “al soberano le toca defender su soberanía, es su derecho y su deber”
La Cancillería brasileña con creciente agresividad diplomática adujo nuevas interpretaciones al tratado y se establecieron nuevas imposiciones para el naciente del Yaviri y el curso de esta línea. El resultado de varias marchas y contra marchas devino en que el Brasil declaraba el territorio acreano, al sur del dicha línea, como territorio “en litigio” desconociendo la soberanía de Bolivia sobre el mismo.
Ante la presión brasileña y sintiéndose sin capacidad de ocupar y controlar aquel conflicto y lejano territorio nacional, el Gobierno boliviano comenzó a madurar la idea de arrendar el Acre a algún consorcio internacional que pudiese hacerse cargo en su nombre de su administración. Era una idea típicamente liberal, gestada y encomendada por empresarios mineros. Félix Avelino Aramayo, entonces embajador de Londres, asumió esta iniciativa por encargo del Gobierno y luego de prolongadas y controvertidas gestiones logró un acuerdo con el consorcio Anglo Americano que terminó de constituir “The Bolivian Sindicate” el cual debía administrar y recaudar las rentas públicas en el Acre por un periodo de 30 años a cambio de recibir el 40% de las rentas recaudadas.
El historiador boliviano Valentín Abecia califica este contrato de administración como “un negocio desgraciado en todos los aspectos”. Desde el inicio se advirtieron dudas en torno a la composición, capacidad y legitimidad del consorcio extranjero. El contrato, como tal también fue observado así como la ausencia de un representante del sindicato en el país.
Las dificultades principalmente vinieron, sin embargo, desde el propio Brasil. Las Cancillerías de ese país y del Perú reaccionaron airadamente pidiendo explicaciones formales sobre la presencia del “Bolivian Sindicate” en el Acre. El nuevo Canciller brasileño, Barón de Rio Branco, inicio una vigorosa campaña denunciando este acuerdo y señalando que el mismo permitía la presencia de intereses internacionales extraños en la amazona y exigía su inmediata derogación. Al mismo tiempo reiteraba sus intereses en el territorio “en litigio” del Acre, proponiendo al Gobierno boliviano diversas proposiciones de canje territorial o la adquisición del mismo.
La posición del Gobierno liberal presidido por José Manuel Pando fue debilitándose rápidamente. Propuso sin éxito un arbitraje internacional sobre las posesiones del Acre, al tiempo que intentaba explicar los alcances del acuerdo con el sindicato dudando ya de la pertinencia del mismo.
En el marco de esta delicada situación, las autoridades bolivianas de Puerto Acre en el antiguo Puerto Alonso incrementaron los impuestos de aduana. Esta circunstancia determinó un nuevo alzamiento de los colonizadores brasileños: fue el comienzo de la llamada segunda revolución del Acre.
Una fuerza compuesta principalmente por brasileños organizó otra revuelta en Noviembre de 1900, siendo su objetivo tomar el control de Acre de Bolivia y crear una república independiente. Conocida como la Expedición de los Poetas, esta fuerza cuasi-brasileña estaba constituida alrededor del vapor fluvial Solimoes, que fuera  armada por el gobernador de la provincia brasileña de Amazonas, Silveiro Neri.
El vapor Solimoes operó en el rio Purus, capturando a la lancha boliviana Alonso, que fue rebautizada Rui Barbosa. Rodrigo de Carvalho fue elegido el nuevo presidente de Acre, su autoridad residía en un cañón, una ametralladora y unos 200 hombres. Cerca de la Navidad de 1900 esta fuerza atacó Puerto Alonso y fue repelida, perdiendo el cañón y la ametralladora. El 29 de Diciembre los bolivianos armaron la lancha Rio Afua, llevando alivio a la gente de Puerto Alonso.
José Plácido de Castro, gaucho y soldado profesional, tomo ahora el control de la fuerza cuasi-brasileña. El 6 de Agosto de 1902, junto con 33 hombres armados desembarcaron de canoas y capturaron la población ribereña de Xapurí, en el Rio Acre Alto, desde donde Placido proclamo la revolución y una república independiente,ocupando también otras posiciones bolivianas. La barraca Bahía del empresario boliviano Nicolás Suárez fue también ocupada; y Suárez resolvió asumir la defensa de sus propiedades organizando la famosa “Columna Porvenir” en la que tuvieron destacada actuación el después coronel y general del ejército Federico Román y el indígena tacana Bruno Racua.
Soldados bolivianos saliendo hacia el Acre

Pero el 18 de Septiembre un batallón de 180 hombres, dirigidos por el Coronel Rosendo Rojas sorprendió a la fuerza de Placido, que ahora constaba de unos 70 hombres. Los brasileños, armados sólo con rifles Winchester y cortos de munición, además de sufrir deserciones y enfermedades tropicales, fueron derrotados, perdiendo 20 hombres.


 



lancha Presidente Frías con soldados constructores

No obstante, Plácido reclutó otra fuerza, ahora de unos 1.000 hombres y con parte de este grupo puso sitio a Puerto Alonso el 10 de Mayo de 1902. El 14 de Octubre esta fuerza capturó algunas defensas externas junto con la lancha armada boliviana Rio Afua que había quedado varada durante la lucha. Esta embarcación fue rebautizada Independencia y fue usada contra sus antiguos dueños. No obstante este derrota, los bolivianos se mantuvieron en Puerto Alonso
En su edición del 7 de febrero de 1903, la revista Caras y Caretas de Buenos Aires dedicó sus páginas a la cobertura de la guerra entre Brasil y Bolivia, con un reportaje gráfico.
En su sección “Menudencias” de la edición dedicada a la Guerra del Acre se lee lo siguiente:
— ¿Qué pasa en el Acre?
—Cuando los capitalistas extranjeros obtuvieron la concesión, parecía que el territorio iba a subdividirse y a convertirse en menos Acre...
—Bueno, ¿y ahora si chocan Bolivia y el Brasil?
—Ahora tal vez tengamos mas-acre.


En otro sector, los brasileños sitiaron Empresa, que se rindió el 15 de Septiembre. Otras victorias, la mayoría de los hombres de Placido, tuvieron lugar en Bom Destino, Santa Rosa  varios pueblos ribereños. En Enero de 1903 la fuerza asaltó y capturó algunas posiciones Bolivianas fuera de Puerto Alonso. El Independencia, que estaba rio arriba cargado con 30 toneladas de caucho de alta calidad, forzó el pasaje a través de las baterías costeras bolivianas, para llevar el caucho rio abajo donde pudiera ser vendido. Las fuerzas de Placido usaron este dinero para comprar armamento y municiones. El 24 de Enero los bolivianos de Puerto Alonso debieron rendirse.

El gobierno boliviano intentó dar marcha atrás de su relación con Bolivian Sindicate, solicitando la anulación del contrato, más la gestión no tuvo éxito. El consorcio alegó que ya había iniciado inversiones. Poco después los administradores extranjeros iniciaban conversaciones con el Gobierno del Brasil que terminó comprando sus derechos.
Las fuerzas de ocupación, ahora de unos 700 hombres, ocuparon el puerto y avanzaron hasta donde se unen los ríos Chipamanu (Manuripe) y Tauamanu, formando el rio Orton. Pero pronto llego una fuerza boliviana al mando del general José Manuel Pando, presidente de Bolivia, quien ocupó la orilla opuesta. En este momento el gobierno brasileño formalmente envió tropas al área en disputa y mantenida por la fuerza cuasi-brasileña- Bolivia, luego de perder por lo menos dos embarcaciones fluviales al enemigo, admitió la venta de la provincia del Acre a Brasil, una concesión formalizado por el Tratado de Petropolis y firmado el 17 de Noviembre de 1903.

Las tropas que participaron de la Guerra del Acre salían de La Paz y tardaban en llegar hasta tres o cuatro meses a la zona de combate. La mayor parte iba a pie y atravesaba las selvas. El clima era hostil a los soldados y se lamentaron bajas por enfermedades y agobio, era una lucha en un escenario extraño, con soldados del altiplano, zona seca y árida de gran altura, contra la jungla húmeda y lluviosa.
A cambio del territorio del Acre Bolivia recibió por el Tratado de Petrópolis la cifra de 2 millones de libras esterlinas. También se acordó la construcción de un ferrocarril entre las ciudades de Riberalta y Porto Velho, para la exportación del caucho de aquella época, pero no fue cumplido por las condiciones del terreno. Bolivia cedía casi 200.000 kilómetros cuadrados de su Acre al Brasil, a cambio de compensaciones económicas y el tratado actual de fronteras. Los territorios cedidos forman las actuales ciudades de Brasiléia y Epitaciolandia, vecinas de Cobija, en el llamado Alto Acre brasileño. En enero de 1904 el Parlamento boliviano ratificó ese tratado en medio de una débil aunque reprimida censura popular y casi, se diría, con alivio.



Uno de los detalles de esta guerra es cuando el militar austrohúngaro Arthur Posnansky se unió al ejército de Bolivia con su lancha de nombre Anni, a la que rebautizó con el nombre de Iris para la guerra. La nave fue vital en batalla, ya que el diseño estratégico y personal del joven ingeniero naval la hacía muy versátil y práctica en combate. El Iris dio apoyo logístico y transportó al personal, evadiendo a los revolucionarios para no ser capturados, además presionó y hostigó al enemigo.

Durante la guerra, Posnansky volvió a Europa para reconfigurar su nave y ponerla nuevamente en batalla. El gobierno brasileño que quería secuestrar la lancha logró capturar a Posnansky, pero poco tiempo después éste logró su libertad. Con el apoyo de este militar, por primera vez en la historia de Bolivia se desarrollaron operaciones navales de carácter fluvial y ribereño.

Al finalizar la guerra, Posnansky fue declarado héroe nacional y reconocido por el apoyo desinteresado que prestó a Bolivia durante la guerra prestando su nave y donando inclusive víveres y armamento.
El buque Iris recibió el nombre de Tahuamanu, y luego de la guerra pasó a servir al ejército nacional en dos campañas internacionales: la defensa de Manuripi (con Perú) y la Guerra del Chaco, trasvasando a la Cuenca del Plata en esta última. El barco todavía es conservado y permanece en la localidad de Riberalta en el Beni como una reliquia.




http://www.histarmar.com.ar/InfHistorica-7/ConflictosRibereniosSA-1-Acre.htm

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